Versos rebeldes, para mí, conciencia
rebelde
Desde
tus tiempos a mis tiempos.
Por Edwin Flores Chamorro
Lengua y Literatura, Unheval
Cuando leemos a
Scorza, y atendiendo a la autoconsideración de poeta, no será difícil
encontrarnos con el poemario “Las imprecaciones”, publicado en México durante
su exilio, seguramente bajo la inspirada indignación de la prohibición de una
patria que lo necesitaba y la impetuosa esperanza de regresar a donde él y sus
letras nacieron, nacida para imprecarnos durante los tiempos y las
circunstancias, a nosotros; la misiva con olor a tierra y libertad, que trae la
visión de su mundo revolucionario juvenil de la década del cincuenta, y que nos
encomienda ser eternos en la misma lucha, intelectual, de defender y proclamar
con el arma escrito en versos rebeldes; tal y como él lo hizo.
La carta, y su
prolijidad con la que Scorza la plantea se convierte en un poema donde el
compromiso social y político con la clase popular va más allá del momento en el
cual fue creado y difundido. La declaración de principios que realiza busca
–anticipándose quizás a la usencia y abandono del tema social en el futuro—
rebasar el tiempo y concientizar a quienes serán los encargados de dar vida a
la poesía, los poetas.
En sus primeras
líneas, el rechazo a la poesía amorosa y la celebración de la belleza femenina,
de lleno nos inclina a repensar que la poesía debe de tener un sentido
social-político. También (con el termino largas avenidas), alude al rompimiento
de las estructuras tradicionales –con las consideraciones que estas involucran—
de escribir poesía; para después dar rienda suelta a su declaración, donde el
uso y la conjugación de palabras como la cólera, el llanto, el color negro, el padecer,
la envidia, la tristeza, antagonizan en una batalla imperecedera, como la
historia misma del hombre; con otras como la belleza, la sonrisa, la esperanza y
la libertad. Ese es su mensaje.
Entonces, anotaré
en mi cuaderno de resistencia, cada palabra que incita el poema, y la pondré en
el tiempo, en la circunstancia; como cuando cogiste la pluma y el tintero, en
tus tiempos; y la usaste para derramar tu conciencia sobre el papel de la
realidad; así, hoy, cogeré el lápiz o el computador, para escribir la realidad,
quizá con otras palabras, pero con la misma convicción; la de no apartarme de
la constancia de levantar mi voz en un verso y reclamar por libertad, por paz,
por justicia; y por qué no por amor.
Versos rebeldes,
para tu conciencia, rebelde.
Huánuco, invierno del 2014
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