lunes, 27 de octubre de 2014

EPÍSTOLA A LOS POETAS QUE VENDRÁN

Versos rebeldes, para mí, conciencia rebelde
Desde tus tiempos a mis tiempos.
Por Edwin Flores Chamorro
Lengua y Literatura, Unheval

Cuando leemos a Scorza, y atendiendo a la autoconsideración de poeta, no será difícil encontrarnos con el poemario “Las imprecaciones”, publicado en México durante su exilio, seguramente bajo la inspirada indignación de la prohibición de una patria que lo necesitaba y la impetuosa esperanza de regresar a donde él y sus letras nacieron, nacida para imprecarnos durante los tiempos y las circunstancias, a nosotros; la misiva con olor a tierra y libertad, que trae la visión de su mundo revolucionario juvenil de la década del cincuenta, y que nos encomienda ser eternos en la misma lucha, intelectual, de defender y proclamar con el arma escrito en versos rebeldes; tal y como él lo hizo.
La carta, y su prolijidad con la que Scorza la plantea se convierte en un poema donde el compromiso social y político con la clase popular va más allá del momento en el cual fue creado y difundido. La declaración de principios que realiza busca –anticipándose quizás a la usencia y abandono del tema social en el futuro— rebasar el tiempo y concientizar a quienes serán los encargados de dar vida a la poesía, los poetas.
En sus primeras líneas, el rechazo a la poesía amorosa y la celebración de la belleza femenina, de lleno nos inclina a repensar que la poesía debe de tener un sentido social-político. También (con el termino largas avenidas), alude al rompimiento de las estructuras tradicionales –con las consideraciones que estas involucran— de escribir poesía; para después dar rienda suelta a su declaración, donde el uso y la conjugación de palabras como la cólera, el llanto, el color negro, el padecer, la envidia, la tristeza, antagonizan en una batalla imperecedera, como la historia misma del hombre; con otras como la belleza, la sonrisa, la esperanza y la libertad. Ese es su mensaje.
Entonces, anotaré en mi cuaderno de resistencia, cada palabra que incita el poema, y la pondré en el tiempo, en la circunstancia; como cuando cogiste la pluma y el tintero, en tus tiempos; y la usaste para derramar tu conciencia sobre el papel de la realidad; así, hoy, cogeré el lápiz o el computador, para escribir la realidad, quizá con otras palabras, pero con la misma convicción; la de no apartarme de la constancia de levantar mi voz en un verso y reclamar por libertad, por paz, por justicia; y por qué no por amor.
Versos rebeldes, para tu conciencia, rebelde.

Huánuco, invierno del 2014

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